
Un paso en falso en la fase que precede al diseño de producto propiamente dicho puede hacer que todo se desvíe en la dirección equivocada. Para minimizar los riesgos, la innovación debería estar afianzada en un profundo conocimiento de la realidad, y eso es lo que la antropología de consumo puede hacer por ti.
Si no te preparas lo suficiente durante la fase de investigación, puedes intentar corregir tus errores más adeltante, pero deberás invertir una gran cantidad de tiempo y recursos para volver reconducir por completo el proyecto. Un diseñador debe tener un profundo conocimiento de la realidad antes de intentar modificar esa realidad.
Hoy en día los productos más exitosos son aquellos que consiguen construir una comunidad a su alrededor, un grupo diverso de usuarios con necesidades comunes que va más allá de la tradicional idea de "target"". Para entender esas comunidades potenciales debemos darnos cuenta de que hay en el mercado necesidades que los consumidores no admiten tener, y incluso algunas que ni siquiera saben que tienen. Son esas necesidades latentes, frecuentemente más profundas y poderosas que aquellas de las que son conscientes, las que la antropologia de consumo puede detectar para nosotros. Esto nos permite empezar nuestros procesos creativos con la reconfortante seguridad de que caminamos por tierras firmes. Es un proceso con mentalidad científica basado en la observación de campo, destinado a minimizar tanto como sea posible los riesgos que conlleva la innovación.
La antropologia de consumo es una de nuestras herramientas más valiosas, y tenemos confianza en que nuestro estudio metódico del mercado puede beneficiar enormemente a nuestros clientes.
Ejemplos de trabajos en antropología de consumo:
Jacaré, Go Up, Gigadream
